En plena cordillera patagónica, los vecinos están preocupados otra vez. Cuando todavía está latente la lucha que impidió la instalación de minería a cielo abierto en Esquel, comenzaron a levantarse las primeras banderas contra lo que se conoce como
Proyecto Hidroeléctrico El Portón, que la empresa española ENDESA pretende llevar a cabo, con graves consecuencias para la naturaleza en estas latitudes.
“Sugirieron que vayan normalizando sus tierras para vender bien en caso de que se produzca la expropiación”, le cuenta María Huenchupan, concejal de Lago Puelo, a los vecinos del pequeño poblado al noroeste de Chubut. Es que desde
hace poco más de un año comenzó a circular la noticia que obligará a familias enteras a marcharse del lugar: una represa hidroeléctrica que se construirá en Chile inundará las tierras del lado argentino con consecuencias devastadoras para la naturaleza.
El proyecto pretende construir una represa de 103 metros en la cuenca binacional del Río Puelo, curso que parte desde Lago Puelo (Chubut) y desemboca en el Pacífico, en Chile. El espejo de agua de la represa llegaría al límite con Argentina provocando una importante crecida en el Lago Inferior y Lago Puelo, que podrían sepultar 6.000 hectáreas de bosques vírgenes y alerzales milenarios; la extinción de especies, un cambio climático acelerado y hasta probabilidad de terremotos en El Bolsón y Lago Puelo.
La represa sería construida sobre una falla geológica sobre la cual se depositarían millones de toneladas de agua, generando posibilidad de colapso e inundación del lado chileno, por ser zona sísmica y volcánica.
La actual situación del probable represamiento del Río Puelo en Chile, se debe básicamente al supuesto estado de crisis en la matriz energética, y el sesgo privatizador de las leyes o Código de Aguas que posee el país trasandino. Las últimas modificaciones al Código de Aguas chilenos han posibilitado la creación de un mercado del Agua, donde el capital controla el derecho al agua para usos energético y con escasa protección ecológica.
La crisis energética ha sido creada artificialmente por las empresas mineras, empresas generadoras y algunos políticos, que desean explotar los recursos hídricos de la Patagonia. Este argumento lentamente se esta instalando en las comunidades perjudicadas por las represas, que no ven justificación lógica para la destrucción de sus ríos. El argumento de la crisis en la matriz energética y la excusa de un “problema país” por la falta de energía, peculiarmente ha sido publicitado básicamente por las mismas empresas que pretenden construir las represas y apoyado por algunos políticos chilenos que poseen historiales de estrechas relaciones comerciales y financieras con estas transnacionales.
De acuerdo a estudios realizados se puede saber que solo dos sectores económicos (Minería e industria) consumen el 61.8 % de la matriz energética chilena, y mayoritariamente son europeas o Norte Americanas. Mientras que los ciudadanos transandinos, insertos en el sector residencial, solo consumen el 15.6 % de la energía, pero tienen que subvencionar al 61.8 % restante, mediante el represamiento de los recursos naturales de la Patagonia y en forma directa e indirecta lo harán también los ciudadanos Argentinos.
Los cambios naturales perjudicarían gravemente a quienes residen en Lago Puelo e indirectamente a los habitantes de El Bolsón. Miles de árboles arrasados, poblaciones desplazadas, cambios climáticos por la nueva masa de agua, salmones que no podrán desovar, la crisis que puede desatar esta megarepresa podría superar lo inimaginable”
La empresa reconoce, antes de obtener un estudio de impacto ambiental, que el proyecto afectará a unas 40 familias “con las que plasmarían un acuerdo económico antes de concretar la obra.”.
Lo cierto es que la represa afectaría a mucha más gente por el peligro que significa construirala sobre una falla geológica y zona volcánica, que podría ocasionar un catastrófico colpaso en la estructura, y el agua podría llevarse “puestas” a comunidades enteras. Aunque esto no ocurriera, el hecho de depositar millones de toneladas de agua sobre una falla geológica con actividad magmática desarrollada, podría provocar terremotos en Argentina y Chile.
Por otra parte, la represa mataría todos los ríos de la zona andina del paralelo 42 dejándolos sin peces, con más bacterias y microorganismos dañinos para la salud, y con las consecuencias socio económicas que eso generaría.
Del informe elaborado por la Comisión Mundial sobre Represas después de dos años de intensos estudios, se desprende que “los costos sociales de las represas son devastadores y en gran medida desconocidos. La WCD concluyó que entre 40 y 80 millones de personas han sido reasentadas por motivos de represas... Los pueblos indígenas y las mujeres han sufrido desproporcionadamente los impactos de las represas, el reasentamiento ha producido penurias económicas extremas, desintegración en las comunidades y un incremento en los problemas de salud mental y física”.
Las represas grandes han causado profundos e irreversibles impactos ambientales, incluyendo la extinción de las especies, la pérdida de bosques, humedales y tierras agrícolas. Se estima que un 60% de los ríos grandes del mundo son fragmentados por represas y trasvases. La WCD declara que las represas grandes han llevado a “la pérdida de la biodiversidad acuática, las pesquerías aguas arriba y abajo y los servicios de las llanuras inundables, humedales y ecosistemas ribereños, de esteros y zonas marinas adyacentes río abajo”.
Las represas emiten gases de efecto invernadero. Los gases con efecto invernadero son factores en el cambio del clima mundial. Los embalses emiten gases invernadero por la pudrición de la vegetación y los suelos inundados y la materia orgánica que llega hasta el embalse de su área de captación. La WCD estima que quizá entre el 1 y el 28% de las emisiones mundiales de estos gases proviene de las aguas embalsadas.
El Tratado Internacional sobre Medio Ambiente, suscripto entre Argentina y Chile el 2 de agosto de 1991, establece en su artículo primero y como objetivos del mismo, la realización de acciones coordinadas o conjuntas en materia de protección, preservación, conservación y saneamiento del medio ambiente, impulsando la utilización racional y equilibrada de los recursos naturales teniendo en cuenta el vínculo existente entre medio ambiente y desarrollo. Asimismo, las partes suscribientes se comprometen a no realizar acciones unilaterales que pudieren causar perjuicio al medio ambiente de la otra.
La empresa de capitales españoles ENDESA fue privatizada en la década del ´80 por el dictador Augusto Pinochet y aún no informaron de manera oficial a las autoridades argentinas. La obra, que también vería incluido al río Manso, fue justificada por el gobierno chileno y la empresa como paliativo a la crisis energética generada a partir de la reducción de importación de gas desde la Argentina y el cese de relaciones con Bolivia, y la compañía ya cuenta con la habilitación para iniciar la construcción.Más info y fotos en :
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